Memoria · 3 min de lectura
Tu cerebro puede recordar algo que nunca ocurrió exactamente así
La memoria no funciona como una grabación. Se parece más a un relato que tu cerebro vuelve a escribir cada vez que lo cuentas.
Recordar es reconstruir
Un recuerdo no se guarda entero en un sitio. El cerebro almacena fragmentos y los monta de nuevo cada vez, rellenando los huecos con lo que sabes, lo que esperas y lo que te contaron después.
Al reactivarse, la huella se vuelve inestable durante un tiempo y se guarda otra vez, con los cambios incluidos. En cierto modo, lo que recuerdas es la última vez que lo recordaste. Por eso las anécdotas que más has contado suelen ser las que más se han alejado de lo que pasó.
Una sola palabra cambia la escena
En 1974, Elizabeth Loftus y John Palmer enseñaron el vídeo de un accidente de tráfico. A unos les preguntaron a qué velocidad iban los coches cuando «chocaron» y a otros cuando «se estrellaron». El segundo grupo estimó más velocidad. Una semana después, les preguntaron si habían visto cristales rotos. No había ninguno en el vídeo.
Dijeron haber visto cristales rotos · escala de 0 a 100 %
Se puede recordar un suceso entero que no pasó
Loftus fue más lejos. Entregó a varios adultos cuatro relatos de su infancia escritos con ayuda de sus familias. Tres eran reales. El cuarto, haberse perdido de pequeños en un centro comercial, era inventado. Cerca de una cuarta parte acabó recordándolo, y algunos añadieron detalles propios: la ropa del señor que los encontró, el miedo que pasaron.
Otros estudios han mostrado que basta con imaginar varias veces un suceso para que aumente la seguridad de haberlo vivido. El cerebro usa en gran parte los mismos recursos para recordar y para imaginar, y a veces pierde la pista de cuál de las dos cosas estaba haciendo.
La seguridad no es prueba
Al día siguiente de la explosión del transbordador Challenger, Ulric Neisser pidió a sus estudiantes que escribieran dónde estaban al enterarse. Dos años y medio después repitió la pregunta. Muchos relatos habían cambiado por completo, y aun así sus autores estaban seguros de la versión nueva. Algunos, al ver su propia letra, insistieron en que la primera nota tenía que estar equivocada.
Esto tiene consecuencias serias. Según la organización Innocence Project, la identificación errónea por parte de testigos aparece en torno a siete de cada diez condenas que después se anularon gracias a pruebas de ADN en Estados Unidos. Aquellos testigos no mentían. Estaban convencidos.
Pruébalo tú
Prueba de memoria · 20 segundos
Vas a ver 14 palabras, una detrás de otra. Solo léelas. Después te preguntaré cuáles estaban en la lista.
Marca las palabras que has visto en la lista.
Por qué tiene sentido que funcione así
Parece un defecto de diseño y probablemente es lo contrario. Una memoria que guardara cada detalle exacto ocuparía mucho y serviría de poco. La nuestra se queda con lo esencial y lo recombina, y esa capacidad es la que permite imaginar situaciones que aún no han ocurrido, planificar y aprender de casos parecidos. El precio es que a veces mezcla piezas.
Saberlo no obliga a desconfiar de todo lo que recuerdas. Sirve para sostener tus recuerdos con un poco más de humildad, sobre todo cuando otra persona recuerda lo mismo de otra manera.
Fuentes
Bartlett (1932); Loftus y Palmer (1974); Loftus y Pickrell (1995); Garry y cols. (1996) sobre imaginación; Neisser y Harsch (1992); Roediger y McDermott (1995); Nader y cols. (2000); Schacter y Addis (2007).